La cera de abejas es un producto elaborado por las abejas obreras de entre 12 y 30 días (aunque en ocasiones de necesidad en otras edades también se puede producir) a través de glándulas abdominales especializadas en su producción. Con estímulo del polen y empleando algunos componentes del néctar de las flores y de la miel, las glándulas especializadas realizan su transformación (1). A temperatura ambiente la cera es sólida. La cera esta compuesta principalmente por ésteres y alcoholes, aunque también se han documentado varios flavonoides en ella (2).

Habitualmente la cera fue utilizada para la fabricación de vestidos y en la construcción como impermeabilizante. Sin embargo también existen registros históricos de su uso con fines terapéuticos. Galeno y Avicena fabricaron ungüentos con cera de abejas para el cuidado de heridas (3). Posteriormente e incluso en la actualidad la cera de abejas sigue siendo empleada con variados objetivos: desarrollo farmacéutico, producción de velas, industria cosmética y en la fabricación de alimentos. En este artículo se revisan las propiedades terapéuticas de la cera de abejas.

 

Composición de la cera de abejas

La composición de la cera de abejas deriva principalmente de ésteres de ácidos grasos y alcoholes de cadena larga. Entre un 5% y 10% de la composición deriva de los flavonoides en la cera dentro de los cuales se identifican la crisina, galangina y la pinobanksina, esta última, no identificada en la miel de abejas como resultado de la acción de las enzimas de la abeja (4). Es decir, se trata de una composición con interesantes hallazgos desde el punto de vista terapéutico.

 

Propiedades terapéuticas de la cera de abejas

El entendimiento de los beneficios de la cera de abejas es un tema en construcción pero no por ello menos interesante. Los principales usos de la cera de abejas son: control de la inflamación, curación de heridas, control de la oxidación y el manejo de las hemorroides.

 

Control de la inflamación 

Ha sido explorado su uso mediante el uso de extractos de cera para consumo oral encontrándose que reduce los procesos inflamatorios en la articulación afectada por desgaste (artrosis). En este estudio, un modelo animal de artrosis, se encontró que su consumo reduce la velocidad y magnitud del daño articular y disminuye la transformación no funcional del tejido articular (5). Cuando este mismo extracto fue evaluado en personas con artrosis se documentó una disminución del dolor medido mediante la escala análoga visual del dolor y una mejor capacidad funcional en ellos luego de 12 semanas de consumo y seguimiento (6).

 

Curación de heridas

Suele emplearse en combinación con miel de abejas para este fin y en forma de ungüento para facilitar su aplicación y beneficios. En un modelo animal de quemaduras se encontró que el uso de la mezcla de cera de abejas, miel y aceite de oliva disminuye el desarrollo de infecciones en la piel y el tiempo para la curación (7). En un estudio realizado en humanos, utilizando este mismo ungüento, se encontró que su uso reduce la experiencia del dolor durante la curación, incrementa los procesos de epitelización de las heridas y reduce la estancia hospitalaria (8). Conozca los beneficios de la miel de abejas para la salud humana.

 

Control de la oxidación

Algunos modelos animales han mostrado que el uso del extracto etanólico de cera contribuye a disminuir la oxidación de los tejidos. En estos estudios se documenta que los niveles de las especies de oxígeno reactivo en el hígado y sangre se disminuyen de manera significativa con el uso del extracto etanólico de cera de abejas y se incrementan de forma significativa los niveles de las proteínas y sistemas relacionadas con el control del daño oxidativo tisular (9). No se han realizado estudios en humanos, sin embargo, se cumple el criterio de plausibilidad biológica para este efecto de la cera.

 

Manejo de las hemorroides

En un estudio prospectivo que incluyó 15 pacientes se evaluó el uso del ungüento de miel, cera de abejas y aceite de oliva para el manejo de personas con hemorroides de primero a tercer grado y fisura anal. El uso de esta mezcla de forma tópica permitió reducir la intensidad del dolor, sangrado y el rascado (10).

 

Usos sobre la piel y estética

La aplicación tópica también muestra propiedades anti-inflamatorias, particularmente en el manejo de condiciones como la dermatitis atópica y la psoriasis. En estos casos sus efectos han mostrado ser similares a los de los corticoides de aplicación tópica (11).  En casos de dermatitis por pañal ha demostrado reducir la proporción de infección por hongos y bacterias y mejorar significativamente la extensión del eritema (12), seguramente esta información es de relevancia no sólo para este tipo de dermatitis sino para muchas otras e incluso para el cuidado de la piel que bien se sirve de la regulación del flujo sanguíneo y la expresión de proteínas en las células de la piel. Desde el sistema médico ayurveda la cera de abejas ha sido utilizado con diferentes fines, entre ellos el control de la artritis gotosa (Vataraktahara), enfermedades de la piel (Kushta Hara) y el herpes zóster (Visarpahara) (13). Asimismo, es probable, dada la plausibilidad biológica, que la preparación con cera de abejas permita reducir el impacto de los efectos del sol sobre la piel, disminuir la velocidad de envejecimiento y servir para disminuir las lineas de expresión (14).

 

Usos odontológicos

No existe evidencia científica de calidad sobre su uso, sin embargo, se propone que por sus características la combinación de propóleos y cera de abejas podría ser de utilidad en la endodoncia para mejorar procesos de cicatrización y reducir la proporción de infecciones. Así mismo es posible que sea de utilidad para el manejo de la gingivitis. Futuros estudios deberán permitir su evaluación.

 

De acuerdo a lo expuesto anteriormente se entiende que la cera de abejas tiene beneficios terapéuticos importantes y hace parte integral del manejo con Apiterapia independientemente del sistema médico a través del cual se aborde al paciente.

 

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Referencias bibliográficas

  1. Buchwald R et al. J Exp Biol 2008; 211: 121-127.
  2. Anilakumar KR et al. Physiol Pharmacol 2007; 51 (4): 361-367.
  3. Bogdanov S. Bee Product Science 2016.
  4. Tomas Barberan FA et al. Zeitschrift für Naturforschung 1993; 48c: 68-72.
  5. Mendoza S et al. Int J Pharmacol Sci Rev Res 2013; 19 (1): 10-15.
  6. Puente R et al. Rev Fac Cien Med Univ Nac Cordoba 2017; 74 (2): 107-118.
  7. Moustafa A et al. Global Veterinaria 2015; 14 (2): 244-250.
  8. Gumus K et al. Complement Ther Med 2017; 34: 66-73.
  9. Khan S et al. Int J Pharmacy BioSci 2016.
  10. Noori S et al. Scientific World J 2006; 6: 1998–2005.
  11. Al-Waili NS. Complement Ther Med 2003; 11 (4): 226-234.
  12. Al-Waili NS. Clin Microbiol Infect 2005; 11 (2): 160-163.
  13. Kumar A et al. Int J Ayurvedic Pharm 2017; 8 (suppl 1).
  14. Molina R et al. J Microencapsulation 2014; 31 (7): 644-653.

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