El aceite de coco es un aceite de origen vegetal, que se obtienen mediante un proceso de prensado de la pulpa del coco. En su producción masiva, suele introducirse un proceso de hidrogenación para evitar que en climas cálidos se modifique su aspecto y características, esto sin embargo, modifica también su composición. En los últimos años gracias a las posiciones de algunos expertos que favorecen el consumo de aceites vegetales (conozca que es un aceite vegetal) y sus beneficios sobre la salud, así como el impulso de la comida orgánica, el consumo del aceite de coco ha aumentado en los últimos años. En este artículo se analiza todo lo que debe saber sobre este tema.

Composición del aceite de coco

La composición del aceite de coco es variada encontrándose:

  • Grasas saturadas: 90%-95%.
  • Grasas insaturadas: 2%-5%.
  • Carbohidratos: <1%
  • Sal: <0,1%

Como más adelante se indica, uno de los principales puntos de controversia es precisamente la proporción de grasas saturadas que se identifican en el aceite de coco, sin embargo, parece que estas no son tan malas como podría pensarse.

Beneficios sobre la salud

Los beneficios que se han descrito con el consumo de aceite de coco son variados y dentro de ellos se encuentran:

  1. Protección de la función neurológica y la memoria
  2. Manejo de infecciones
  3. Reducción del apetito
  4. Control del colesterol en la sangre
  5. Mejora la hidratación de la piel. Conozca sobre los beneficios de la miel y la canela.
  6. Contribuye a mejorar el acné
  7. Facilita la renovación de la piel. Aprenda sobre los beneficios del veneno de abejas para la piel.
  8. Mejora el funcionamiento del sistema inmune.
  9. Otros beneficios que describen: reduce la resistencia a la insulina, favorece el cuidado de los dientes, disminuye la viabilidad de células cancerígenas.

Es importante sin embargo indicar, que muchos de estos beneficios comienzan apenas a ser estudiados.

Puntos sobre su uso que generan controversia 

El incremento en el consumo del aceite de coco ha traído consigo también la atención de expertos que tienen puntos de controversia con su consumo. A continuación se presentan los más frecuentes:

No es un superalimento. Algunas personas consideran que el aceite de coco es un superalimento (es decir, aquel que tiene poderosas propiedades nutricionales y sobre la salud). Sin embargo, se trata de un concepto que no ha sido reconocido por toda la comunidad científica y al contrario, se evita, porque puede conducir al error.

Sobre las grasas saturadas. Uno de los puntos que genera mayor controversia deriva del porcentaje de ácidos grasos saturados que contiene este aceite. Sobre el tema existen dos posiciones, una de ellas, que no existe evidencia suficiente para determinar que necesariamente las grasas saturadas del aceite de coco sean nocivas para la salud, de hecho, en algunos estudios se ha encontrado que su consumo no afecta negativamente la cantidad de colesterol en la sangre. La otra hace ver que en el procesamiento del aceite de coco muchos fabricantes introducen modificaciones en sus componentes que podrían incluso incrementar el porcentaje de grasas saturadas.

Uso como producto para la higiene dental. Muchas personas publicitan el uso del aceite de coco como producto anticaries, blanqueador dental y para promover la salud dental en general. La controversia en este caso deriva de la falta de evidencia científica que apoye estas afirmaciones y por tanto la mayoría de sociedades de odontólogos no apoyan su uso.

Recomendaciones sobre su consumo

Teniendo en cuenta los potenciales beneficios así como las controversias existentes, es importante tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  1. Tenga en cuenta siempre el viejo adagio popular: “todo en exceso es malo”. Es decir, consuma cantidades moderadas de aceite de coco. Una cantidad razonable es aquella inferior a los 30 gramos por día.
  2. Use el aceite de coco como alternativa para reemplazar las grasas sólidas como la mantequilla. Muchas recetas permiten reemplazarlas fácilmente.
  3. Como el aceite de coco es sólido, suele funcionar mejor para uso en repostería o recetas que requieren uso de grasas sólidas y no tanto cuando se requieren aceites líquidos como el de oliva.
  4.  Compre aceite de coco a un proveedor de confianza y que cumpla las regulaciones sanitarias.
  5. En el caso de usos para mejorar la calidad de la piel emplee este aceite mediante aplicación directa, en esos casos no se requiere su consumo oral.
  6. Si le es posible, prefiera adquirir el aceite de coco virgen el cual se prensa en frío.

 

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Referencias bibliográficas

  1. Eyres L, Eyres MF, Chisholm A, Brown RC. Coconut oil consumption and cardiovascular risk factors in humans. Nutr Rev. 2016 Apr;74(4):267-80.
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